EL CAMINO
Los trabajos compartidos por este nuevo colectivo europeo de educación para el desarrollo - ITECO, CIDAC, CIP y HEGOA -, se ligaron entre sí creando la estructura de forma de rombo de una "cometa" de aluminio -siempre hay que tener en cuenta la tecnología occidental-. Cubrieron la estructura con una ligera tela de ideas educativas capaces de elevarse suavemente con cualquier corriente de vientos europeos.
La cometa volaba con gracia, pero su vuelo era demasiado bajo. Apenas si despuntaba en los cielos de Europa. Su forma era demasiado estrecha y su superficie reducida como para aprovechar todos los vientos de solidaridad y participación que andan sueltos por el mundo.
Los vientos de la educación para el desarrollo en el Norte son buenos, pero demasiado suaves. Había que aprovechar los vientos del Sur y sus corrientes, más favorables, de educación popular.
Teniendo en cuenta todos estos factores, las cuatro organizaciones decidieron ampliar la superficie de la cometa y crear una estructura modular, un polígono abierto a organizaciones del Norte y del Sur. La tela debía ser ligera, de todos los colores y prolongarse en una larga cola útil para los momentos de ampliar la participación. Aún así, y habiendo elevado el vuelo, apenas era una nota de color en el cielo gris de Europa.
Pero muy pronto se sumaron gentes de Indonesia - BIMAESW - que reemplazaron el aluminio por el bambú; Cabo Verde - CITI-HABITAT - aportó sus vientos creole; Guatemala - PRODESSA - embelleció la cometa con sus colores y símbolos mayas, además de ofrecer con su calendario los días más propicios para el vuelo; desde Brasil - ETAPAS - se aligeró la ardua tarea de agrandar estructura y superficie de la cometa mediante cuerdas de yute participativo, animando con sus tambores afroamericanos los momentos cruciales para remontar el vuelo. Las nuevas tecnologías como Internet permitieron recoger los colores y las ideas de todas partes : de Brasil, Bolivia, Colombia, Perú, Paraguay, Venezuela, El Salvador, Guatemala, Panamá, Costa Rica, Congo, Senegal, Cabo Verde, Angola, Sudáfrica, Benin, India, Nepal, Indonesia, Filipinas, Dinamarca, Irlanda, Italia, Portugal, Bélgica, Francia, España...
Educadoras y educadores de distintos rincones del mundo se encontraron en el País Vasco y elevaron entre todos una cometa poligonal y multicolor, como un mosaico de contribuciones que, cuando tiene vientos propicios, se ve desde todos los cielos de África, América, Asia, Europa y Oceanía. Se crearon redes locales que siempre remontan una cometa más pequeña, que sirve para cuando la más grande se ve sólo como un puntito, por estar lejos de otros cielos.
La red internacional POLYGONE ha dado vuelo a la educación para el desarrollo juntándola con la educación popular, haciendo verdadero el hermanamiento entre las gentes del Norte y del Sur.
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